Terapias Contextuales: ¿qué son y qué tipos hay?

A lo largo de la historia de la Psicología se han desarrollado distintas corrientes para abordar los problemas psicológicos, cada una de ellas poniendo el foco de atención en una perspectiva distinta. En un primer momento se puso el foco en la conducta externa, las llamadas Terapias de Conducta o terapias de primera generación. Más adelante, el centro de atención fue el pensamiento, la segunda ola conocida como la Terapia Cognitivo-Conductual. A continuación, apareció la tercera ola: las terapias contextuales. Tanto en las primeras corrientes como en las segundas el objetivo es eliminar los síntomas que provocan el problema.

Las terapias contextuales o de tercera generación brindan una nueva perspectiva acerca de los problemas psicológicos. El objetivo de este tipo de intervención no es centrarse en la persona en sí, sino en la interacción entre la misma y el ambiente que le rodea. No trata de eliminar el malestar que siente la persona, sino ayudarle a que acepte y aprenda a convivir con esa emoción o ese pensamiento.

Las Terapias Contextuales se centran en la interacción de las personas con su contexto

Para las terapias contextuales no podemos entender el comportamiento de las personas sin su contexto, lo perciben como un todo y no como elementos separados o aislados. Se basa en evaluar para qué la persona hace lo que hace. Es decir, qué función tiene su conducta en interacción con su contexto. Se entiende por conducta todo aquello que la persona hace, siente o piensa.

Asimismo, hace hincapié en la conducta verbal del paciente y los valores que posee. Esto es, lo que el paciente se dice a sí mismo y a los demás influye directamente en su conducta y su funcionamiento. Por lo que la forma de comunicarse consigo y con el entorno va a condicionar enormemente en cómo se relacione con el mundo que le rodea. Así como sus valores, es decir, los principios con los que rige para marcar la dirección hacia donde quiere que se oriente su vida.

El objetivo principal de las terapias contextuales es ayudar a las personas a vivir una vida más plena y significativa al aprender a relacionarse de manera más flexible y adaptativa con sus experiencias internas y externas. Como decíamos anteriormente, no buscan eliminar el malestar emocional sino promover el bienestar psicológico al fomentar la adaptación y su flexibilidad cognitiva. Por lo que el problema no sentirnos tristes, sino que percibir que sentir tristeza es un problema que hay que eliminar. La clave sería intentar entender nuestra emoción sin dedicar esfuerzos a que se vaya, pudiendo convivir con ella.

Las principales terapias de tercera generación o contextuales

Dentro de las terapias contextuales o terapias de tercera generación existen un gran variedad de modelos. Entre ellos hemos querido destacar los siguientes, ya que los consideramos los más importantes.

Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)

La ACT utiliza técnicas como las metáforas y los ejercicios experienciales para conectar con los pensamientos y sensaciones molestas y reconceptualizarlos dándoles un significado diferente. Para así, centrarnos y comprometernos con lo que realmente nos importa en la vida, conviviendo con el malestar sin que nos impida caminar hacia nuestros valores.

La terapia de aceptación busca generar flexibilidad psicológica, es decir, la capacidad de darse cuenta de que lo que estamos haciendo no funciona. Y, por ello, debemos adaptar nuestra conducta, pensamientos y emociones para adaptarnos al entorno y a las nuevas situaciones.

La terapia dialéctico-conductual (DBT)

La DBT se trata de una técnica de tercera generación que no se centra tanto en eliminar la conducta o el malestar sino que se centra principalmente en mejorar la relación del paciente con su problema y guiarle de forma que pueda aceptar y convivir con el mismo. Se suele utilizar principalmente con personas con patologías, como el Trastornos Límites de la Personalidad (TLP). 

Este tipo de intervención se centra en  aumentar la tolerancia al malestar evitando realizar conductas impulsivas y desreguladoras. Otros objetivos de este modelo son: entrenar en habilidades de autoconciencia a través de técnicas como el Mindfulness, trabajar la regulación emocional y fomentar las habilidades sociales e interpersonales. Se busca estabilizar a la persona y que pueda tener la mejor calidad de vida posible.

La psicoterapia analítica funcional (FAP)

La psicoterapia analítico funcional es un modelo dentro de las terapias contextuales que enfatiza el uso de la relación terapeuta-paciente. El objetivo es utilizar las oportunidades de aprendizaje que surgen en la sesión terapéutica. Es decir, el psicólogo utiliza lo que el paciente dice y hace durante la terapia (lo que se denomina como conductas clínicamente relevantes) para realizar cambios a través de contingencias de reforzamiento y castigo.

La terapia basada en Mindfulness

El Mindfulness es la focalización de la atención en el momento presente, en lo que está ocurriendo en nosotros mismos y en nuestros alrededor en este preciso momento. Es un método que busca conseguir la atención plena, centrándonos en lo que está sucediendo “aquí y ahora” aceptándolo sin más. Sin intentar cambiar ni juzgar nada de lo que aparece. 

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*El contenido de este blog es informativo y explicativo. En ningún caso sustituye al proceso de terapia psicológica. Si crees que necesitas ayuda, por favor, ponte en contacto con un profesional de la salud mental.

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